
Regnum Christi •
Guadalajara recibió a familias y miembros del Regnum Christi para dar inicio al Encuentro de Juventud y Familia 2026, una celebración marcada por la alegría, la fe y el deseo de renovar juntos la misión.
Hay encuentros que no comienzan cuando inicia el programa, sino desde el momento de volver a verse.
Con abrazos, conversaciones y la alegría de reconocerse nuevamente como familia, este viernes 25 de septiembre comenzó en Guadalajara el Encuentro de Juventud y Familia (EJF) 2026, una cita que reúne a distintas generaciones del Regnum Christi para celebrar la fe, fortalecer los vínculos y renovar el deseo de salir al encuentro de los demás.
Han pasado 30 años desde aquel primer EJF celebrado en Chicago en 1996. Tres décadas después, Guadalajara vuelve a reunir a una familia que ha crecido, cambiado y atravesado distintas etapas, pero que conserva el deseo de encontrarse alrededor de Cristo y compartir una misma misión.
Durante el mensaje de bienvenida, Ceci Cánovas, Mónica Marseille y el P. Galo González, L.C., miembros del Colegio Directivo Local de Guadalajara, recibieron a los participantes y pusieron el acento en el sentido profundo de estos días: reconocerse como familia y dejar que el encuentro renueve la vida y la misión.

La jornada inaugural contó también con la participación de Arturo Elías Ayub, quien compartió una mirada del éxito muy distinta a la que tuvo en su juventud. Hoy, aseguró, lo verdaderamente importante está en lo esencial:
“Lo importante es tu familia, estar cerca de Dios, ver qué puedes hacer por los demás”.
Arturo Elías Ayub
Una convicción que conecta con el corazón mismo de este encuentro: la familia, la fe y una vida puesta al servicio de los demás.

El primer día cerró en un ambiente festivo con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Zapopan y el Mariachi Nuevo Tecalitlán, antes de continuar la convivencia en la Zona de la Amistad.
Así comenzó el EJF 2026: no solamente con un programa de actividades, sino con algo mucho más sencillo y profundo: la alegría de volver a encontrarnos, porque después de 30 años, generaciones distintas y muchas historias recorridas, hay algo que permanece: seguimos siendo una familia llamada a encontrarse con Cristo y a llevarlo al mundo.